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20 junio, 2006

La ley del menor esfuerzo

La ley del menor esfuerzo, no como un abandono de la búsqueda interior sino como un simple dejar brotar espontáneamente lo que nos viene de adentro. Hace referencia a que nosotros debemos practicar la aceptación: de personas, situaciones, sucesos, tal como se van presentando, con la fluidez de un manantial.
 
Se aceptan las cosas como son en este momento, no como me gustaría o me convendría que fueran aceptándolas. Se acepta la responsabilidad propia de mi situación y de todos los sucesos que percibo como problemas. Se transforma dicho momento en un beneficio mayor al rechazar formas defensivas inconscientes que todos las tenemos ante la evidencia del problema, no adoptando actitudes rígidas que responden a mecanismos neuróticos.
 
Debemos mirarnos hacia adentro con la mirada profunda del amor y poder observar las decisiones que tomamos. Con solo observarlas y traerlas al plano de la conciencia no fallaremos. Debemos contestarnos: ¿Cuáles son las consecuencias de estas decisiones? ¿Traerán felicidad y realización para mí y para aquellos a quienes afectarán?
 
Finalmente, pediré orientación a mi corazón, es decir a las voces profundas de mis afectos, a mi yo emocional, a lo que siento más que a lo que pienso. Si estoy a gusto con la decisión, seguiré sin temor porque la misma es un brote de mí ser, algo que salió de mi raíz más profunda.
En el campo de la potencialidad pura, donde se reúne toda  la energía cuántica, campo de la conciencia pura, influirán la intención y el deseo. Al ponerlo en práctica en todos nuestros actos, el amor nos permitirá que los obstáculos no disipen nuestra atención en el momento presente.
 
Aceptaremos el presente como es y proyectaremos el futuro a través de nuestras intenciones y mis deseos más profundos y más queridos. Creo que, a medida que recorremos nuestro mundo interior, tratándonos de conocer un poco más día a día, tomando coraje para enfrentar nuestro pasado, daremos paso a la fortaleza para emprender el hoy sin bloqueos. Y lo haremos con seguridad, debido que el yo nos estará acompañando en este difícil transitar de la vida.
 
Los miedos, los apegos, las ansiedades y las angustias quedarán atrás. Chopra, nos da una esperanza de vida porque cree y nos convence que el amor es la fuerza que regula la armonía del universo, aunque los seres humanos seamos todavía tan propensos a cultivar los valores materiales y hacer sentir el peso del poder.
Un acontecimiento vital es el descubrimiento de nuestra energía, base de una buena salud, de relaciones personales equilibradas, de seres hacedores, creativos, positivos, en el marco de éste, un mundo tan desvalido.
Tendremos que descubrir los talentos que se encuentran en cada uno de nosotros, porque ello nos llevará a estar en una dicha absoluta; debemos saber en el fondo de cada uno cómo se puede servir a la humanidad y ponernos en práctica. Así llegaremos a un saber que no conoce fronteras: el unir las necesidades de nuestros semejantes con nuestros deseos de ayuda y de servicio.
Al descubrir nuestra divinidad espiritual, esencia pura del amor, encontraremos el talento único que se halla en nuestro ser interior. Seremos entonces hacedores y generadores de la riqueza, ya que las necesidades de éste mundo concuerdan con las expresiones creativas de nosotros, que pasan de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma.
 
Cultivemos el amor,
prestemos atención al espíritu interior
y así despertaremos a un gozo celestial.

Envio y Colaboracion de
Fernando Becerra
 
 
Fraternalmente en la luz del amor
Miccael Sais


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