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19 marzo, 2008

El Dalai Lama denuncia la represión china en Tíbet

Dharamsala, India, 10 mar (AFP).- El Dalai Lama, jefe espiritual de los budistas tibetanos, denunció este lunes la represión china en Tíbet, en una declaración de insólita dureza con motivo del 49º aniversario de su exilio en India y a cinco meses de los Juegos Olímpicos de Pekín.

El Premio Nobel de la Paz 1989, cuya causa volvió a ganar apoyos en Occidente en los últimos meses, criticó "las enormes e inimaginables violaciones de los derechos humanos cometidas por China en Tibet", que llegan a "la negación de la libertad religiosa".

"Desde hace unas seis décadas, los tibetanos viven en forma permanente con miedo y bajo la represión china", denunció ante sus partidarios congregados en Dharamsala, su lugar de exilio en el norte de India.

Estos severos comentarios contrastan con la moderación adoptada en los últimos años por el Dalai Lama frente a China, a la que suele acusar sin embargo de "agresión demográfica" por una política de colonización acelerada que lleva a "una especie de genocidio cultural".

El Dalai Lama, de 72 años, huyó con miles de sus partidarios a India hace exactamente 49 años, en 1959, tras la llegada al techo del mundo de las tropas comunistas de Mao Zedong para sofocar una rebelión anti-china.

El líder religioso reafirmó el sábado el derecho de Pekín a organizar los Juegos Olímpicos en agosto próximo, tras haber sido acusado por el máximo responsable chino en la Región Autónoma de Tibet de intentar "sabotear" el acontecimiento deportivo.

El Dalai Lama abandonó hace años sus reivindicaciones de independencia y preconiza una "amplia autonomía" en el marco de una "vía intermedia" para salvar la lengua, la cultura y el medio ambiente de este territorio enclavado en el Himalaya.

China, que controla Tibet desde 1950 (al año siguiente de la victoria de Mao en la guerra civil china), aplicó una política de sangrienta represión contra los partidarios del Dalai Lama, venerado por los tibetanos, y rechaza todas sus demandas.

"En los últimos años, Tibet ha sido teatro de una represión y de una brutalidad crecientes. Pese a esta desgraciada evolución, sigo decidido a proseguir mi política de 'vía intermediaria'", afirmó el Dalai Lama.

Según analistas, el Dalai Lama, frustrado por el rechazo de China a todas sus demandas de autonomía "cultural" para el Tibet, trata de acentuar la presión en vísperas de los Juegos Olímpicos, multiplicando sus actividades internacionales.

Fue recibido en octubre pasado por el presidente estadounidense, George W. Bush, quien lo elogió como "símbolo universal de paz y tolerancia". También fue recibido entre septiembre y octubre por los jefes de Gobierno de Alemania, Austria y Canadá, que ignoraron las advertencias de Pekín.

A fines de noviembre, el Dalai Lama lanzó un nuevo desafío a China al afirmar que si muriese en el exilio su sucesor sería designado fuera del territorio tibetano. El gobierno comunista lo acusó de traicionar la tradición del budismo tibetano, que hasta ahora escogió en el Tibet a la reencarnación de su máxima autoridad religiosa.

Un centenar de exiliados tibetanos iniciaron este lunes una marcha simbólica desde Dharamsala hacia Tibet, aunque sin precisar si estaban dispuestos a cruzar la frontera y en qué lugar lo harían.

"El Gobierno chino usa los Juegos Olímpicos para legitimar la ocupación ilegal del Tibet, (que) pertenece a los tibetanos. Nunca renunciaremos hasta que (Tibet) sea independiente", afirmó el organizador de la marcha, Tsewang Rigzin, presidente del Congreso de la Juventud Tibetana.

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