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07 julio, 2009

El Señor Buda

Un Vértice del Gran Triángulo Mágico
Por Vicente Beltrán Anglada

El artículo "Actividad de Servicio" (Invocando a los Ángeles o Devas) que dio cuerpo y consistencia a ciertas ideas extraplanetarias acerca del "Servicio", tiene una finalidad que trasciende los conceptos hasta aquí sustentados y mantenidos sobre la fraternidad. En el mismo les hablamos a ustedes de la vinculación de nuestra humilde vida humana con todas las esplendentes vidas y todas las Fraternidades Ocultas y Místicas del Cosmos Absoluto y de la posibilidad de que nosotros, como grupo, podamos contactar y aún exteriorizar concientemente algunas de las potentísimas energías que el "Señor de Acuario" derrama como bendición divina y aprovechando ciertas circunstancias especiales de traspaso de Eras o de Precesión de los Equinoccios, sobre el Universo Solar "donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser" y muy particular y especialmente, sobre nuestro planeta.

No nos extraña, pues, la gran demanda de información solicitada durante los últimos tiempos acerca de Aquellos tres Grandes Señores que sirven de vehículo a las energías del Señor de Acuario con destino a nuestro planeta Tierra y a todos los Reinos de la Naturaleza. Trataremos de complacer aquella demanda en la medida de lo posible y siguiendo, tal como es de rigor en todo estudio esotérico, el principio hermético de la Analogía.

El Mántram de Unidad

Que la Luz Liberadora de Buda,
el Amor infinito del Espíritu de la Paz
y el poder indescriptible del Avatar de Síntesis
restablezcan el Plan de Dios en la Tierra.


El Gran Triángulo Mágico entonces está constituido por
el Avatar de Síntesis, el Espíritu de la Paz y el Señor Buda.

El Cristo es el punto dentro del Triángulo (estrella azul)

El Señor Buda

Constituye el tercer vértice del Gran Triángulo Mágico. Cuando se habla de Buda en nuestros estudios esotéricos se lo define "El Iluminado". Fue efectivamente el primer ser humano de la gran evolución planetaria que alcanzó la Liberación y que utilizó el poder ígneo proveniente de fuentes extraplanetarias para encender en el planeta Tierra la llama de la "inspiración" o de la "iluminación" que, a través de las edades, constituiría el Camino o Sendero que recorrerían los seres humanos para llegar a "La Morada del Padre".

Todo trabajo esotérico o místico que se refiera a la Liberación (incluida la obra y el mensaje de Krishnamurti) está estrechamente relacionado con la Obra iniciada por Buda hace miles de años. La llama continúa ardiendo e iluminando la senda de los hijos de los hombres, que son los hijos del Padre. Por tanto, podemos hablar asimismo de "Vinculación Fraternal" cuando nos refiramos a Buda y a Su divina actividad de Luz, comprensión y Sabiduría.

De la misma manera que Cristo ilumina con amor las mentes de los hombres, Buda ilumina con su potentísima e ígnea Inteligencia, el corazón de los seres humanos. Esta aparente substitución de poderes, el del Amor iluminando las mentes y el de la razón despertando el Fuego del Amor contenido en el corazón, constituye uno de los grandes secretos iniciáticos. Su actividad conjunta produce equilibrio y las facultades intuitivas del hombre sólo se desarrollan cuando existe un apreciable equilibrio entre la razón y el amor, entre la mente y el corazón. El resultado de este equilibrio es Síntesis y en esta palabra tendrán explicada también una de las actividades mayores del Avatar de Síntesis, como centralizador de las que realizan el Espítitu de la Paz y Buda.

No vamos a referirnos a Buda en su conocida concepción histórica. El puro Gautama debe ser para nosotros sólo el reflejo de una actividad en el tiempo conocido, en tanto que la actividad de Buda como Avatar y como depositario del “Fuego de la Iluminación" de la Divinidad, debe ser considerada como un Centro Perpetuo de Liberación de las infinitas corrientes de Vida que provenientes del Universo circulan dentro y a través del pequeño esquema humano de perfección.

La vinculación de Buda y Cristo, los Hermanos Mayores de la Humanidad, iniciada infinitamente más allá de lo que la idea o el concepto del tiempo puede destilar en nuestras mentes, debe producir en ciertas fases de la Era de Acuario, una especie particular de "vinculación" que tendrá en el ser humano Andrógino una muy acabada y perfecta expresión, pues reflejará en espacio y tiempo y en una forma humana el Gran Equilibrio Cósmico.

La Era de preparación fue iniciada por Buda y Cristo hace siglos; es evidente ya para muchos seres humanos, que respondiendo al gran dictado acuariano, empiezan a vivir dentro de sí el gran equilibrio de la mente y del corazón y a mostrar a los demás seres humanos la Senda que han de recorrer para liberarse del pesado yugo del Karma conocido. La armonía de mente y corazón, contrabalanceando las cosas del tiempo y equilibrando los pensamientos de los hombres, ha de producir una nueva sociedad en la que será reconocida la Fraternidad como el único principio de relación.

No hablamos de una Era lejana ni estamos mostrando el sueño de unos visionarios, nos estamos refiriendo simplemente a una posibilidad innata en el ser humano que puede ser expresada "aquí y ahora". Podemos, si tal es nuestra voluntad y nuestra resolución, alterar los ciclos del tiempo si en el altar de la mente situamos a Cristo y en el tabernáculo del corazón a Buda. Les rogamos que mediten esta última frase y piensen en último análisis que el Avatar de Síntesis -que nos envía en forma totalmente renovada el Fuego de la Resolución- puede ser directamente invocado cuando hay serenidad de mente y paz en el corazón, cuando la obra de Buda y de Cristo se han unificado místicamente en la vida del ser humano.

Buda es el Gran Intermediario Cósmico de la Vida planetaria o Logos Planetario. Es el Agente directo de Sanat Kumara en relación con los demás Logos Planetarios del Sistema Solar; de ahí su estrecha vinculación con el planeta Mercurio cuya expresión superior es "Relación Mental". La frase astrológica referente a Mercurio, el Dios alado, como "El Mensajero de los Dioses", puede ser aplicada íntegramente a Buda en lo que se refiere a nuestro planeta Tierra. La misión máxima de Buda en los momentos actuales es relacionar nuestra Logia Espiritual, cuyo Centro máximo es Shamballa, con una corriente espiritual de Vida proveniente del Gran Señor de Acuario que ha de producir Comprensión e Iluminación, es decir, Liberación.

Ciertos Rayos de poder que irradian constantemente de Acuario, el "Aguador Celeste", incidiendo sobre Shamballa, son canalizados por Buda anualmente durante el Festival Wesak, coincidente con la hora exacta del plenilunio de Tauro. Rogamos a todos los lectores guarden en su memoria el recuerdo de este Festival que relaciona directamente a Buda con todos los peregrinos de la Tierra que suspiran por la redención y la liberación. Nuestras invocaciones durante esta fecha cumbre en la historia de la Raza humana ayudarán a restablecer rectas relaciones humanas y a cerrar las puertas donde mora el Mal.

Mucho más podría ser dicho acerca de Buda pero temo que ello quedaría reducido al término de meras hipótesis o al de vanas reflexiones sin fundamento alguno de verdad a las que desgraciadamente ya estamos tan acostumbrados. La vida de Buda, de permanente Iluminación, como la de Cristo, de constante Redención, deben ser para nosotros el norte y la guía de todas nuestras meditaciones. Tratemos pues de vivir serenamente en mente y corazón ambas realidades y hagamos que nuestra voluntad sea el elemento centralizador de las mismas. La Verdad, el tesoro inapreciable que se oculta en los más íntimos repliegues de nuestra vida, está siempre a nuestro alcance, hasta que decidamos alcanzarla.

Fuente: Los Misterios del Yoga, p. 144-146 de la Edición Electrónica

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