INTERPRETAMOS DEMASIADO BIEN
NUESTRO DRAMA PERSONAL
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Hace años, cuando hacía teatro, recuerdo que cuando un actor interpretaba un personaje tan bien, se quedaba como decíamos en el medio, “se quedó en el personaje. Y cuando la función terminaba seguía arropado por el personaje: Estaba enajenado.
Eso sucedía porque el actor se dejaba arropar por la psicología del drama del personaje, y esto no estaba bien porque el actor olvidaba una máxima que siempre teníamos presente: “Tenemos un 80% para interpretar un personaje y un 20% que nos cuida”.
Conscientemente sabíamos que estudiábamos por varios meses todo lo relacionado a la psicología de todos los involucrados en el drama: Argumento, psicología, relación, dicción, expresión corporal, marco histórico, en fin, prestábamos nuestro cuerpo, voz y emociones para “interpretar a alguien que no éramos nosotros”, pero teníamos que hacerlo creíble.
La máxima que dice: “Un 80% para interpretar y un 20% que nos cuida”, era la clave perfecta para “sufrir un drama ajeno sin que nos afectara”.
Hago alusión a esto porque ahora cuando me desenvuelvo en el medio que llamamos “espiritual o de auto ayuda”, he notado reiteradas veces que la mayoría de las personas, incluyéndome, le damos demasiada importancia al “drama personal que interpretamos día a día en esta vida que ahora experimentamos”.
Ya sabemos que Nuestra Esencia, Esa, que nos mantiene con vida desde otro nivel de consciencia, ha preparado junto a nosotros (somos nosotros), todas las vivencias por las que hemos de pasar.
Si Nuestra Esencia, para continuar evolucionando hacia niveles superiores, necesita experimentar el “abandono”, evidentemente escogerá a unos padres que nos abandonarán. Si necesitamos vivenciar “la paciencia”, ciertamente nos encontraremos con seres que nos sacarán de quicio, si…, en fin, las realidades son infinitas.
Así que nos manifestamos en la Tierra, en esta vida a experimentar, única y exclusivamente aquello que ya hemos planificado con anterioridad y hasta con los mínimos detalles. El asunto es que cuando “caemos desde ese nivel de consciencia”, “nacemos de un vientre”, todo esa consciencia se desvanece bajo el Velo de Isis o Velo de Maya”, quienes son, de alguna manera, nuestros protectores porque si hemos de experimentar algo “bastante fuerte”, el Velo nos impide verlo, precisamente para que no nos neguemos a vivenciarlo.
En esto años he notado, como ya expresé, que “interpretamos demasiado bien ese rol que venimos a experimentar”, tanto así que sin darnos cuenta caemos en un círculo vicioso y, este planeta se convierte en el escenario teatral más grande de la galaxia. ¿Por qué? Porque sencillamente nos convertimos en los mejores actores de toda la Vía Láctea.
En mis observaciones de varios años he notado lo siguiente: Alguien comenta a otra persona: “Ay, chica, no soporto a mi esposo. Me voy a separar de él porque me amarga la vida. No soy feliz”. La semana siguiente esa persona hace el mismo comentario. Lo hace al mes siguiente. Al año siguiente. Pasan 5 años y continúa comentando lo mismo. Es un drama eterno. Y no ejerce ninguna acción.
Otros comentarios son: “No me alcanza el dinero”. “Trabajo y no me valoran”. “La gente es mala”, en fin, hay muchísimos de este tipo. Pasan los años y sus comentarios son los mismos.
Otros dramas son aquellos provenientes de la vanidad. Dramas que enceguecen a la mayoría de las personas y las encierran en un pequeño mundo de vanidad: “Mira el vestido que me compré. Es de tal o cual marca”. “Viajaré a Londres, a…”. Pasan los años y sus comentarios son los mismos.
Otros perversos son: “Tengo tal o cual doctorado”. “Soy un ser de muchos conocimientos”. “Soy esto o aquello”. Pasan los años y sus comentarios son los mismos.
Tales dramas cumplen el objetivo de “suspender” al ser dentro de un tiempo espacio vacío del no actuar, de la vanidad y del sufrimiento.
Las personas no tienen pausa para descansar de su drama. No dejan de interpretar ese personaje. Se enajenan 100% y se han olvidado de ese 20% que cuida.
El 80% es el drama que nos toca interpretar, el 20% es la Consciencia que nos cuida… El asunto es que hemos perdido ese 20%, hemos perdido la conexión con esa consciencia que nos cuida, con ese Yo Interior que nos alimenta, con esa energía, con ese todo que somos nosotros mismos.
Sencillamente perdemos la noción total de que somos “Seres Espirituales Viviendo una Experiencia Humana” y nos convertimos en Humanos viviendo un drama humano, además de estar enajenados.
Nos hemos olvidado de ese 20% de consciencia que nos dice: “Está bien, es difícil lo que ahora vives, pero recuerda que esto es una ilusión que has hecho real, única y exclusivamente para que accedas hacia otro nivel de entendimiento”.
Olvidamos esto y nos echamos a morir, a quejarnos, a odiar y a sentirnos presos. Somos preso del drama del personaje que hemos decidido interpretar. Nos olvidamos que nos estamos interpretando a nosotros mismos y, olvidamos que somos Esencia Divina.
Por otro lado, dentro de ese drama nos hemos acostumbrado a quejarnos y a buscar culpables y nos hemos olvidado de La Acción. Nos quejamos y no actuamos.
Si algo no nos gusta y seguimos enganchados allí, ¿por qué no tomamos la decisión de desengancharnos? ¿Por qué tanta queja? ¿Por qué hablar mal de “esa persona”, o sistema, o cosa que sentimos nos afecta? ¿No es eso falta de honestidad?”. ¿Por qué seguimos allí? ¿No será mejor irnos? ¿Por qué no nos vamos? ¿Será miedo? ¿Será que no nos sentimos capaces de empezar de nuevo?
Y si hemos decidido aceptar “eso que tanto nos afecta”, ¿por qué seguimos quejándonos? ¡Aceptémoslo no como el humano que interpreta sino como actor de la consciencia que requiere tal experiencia!
No olvidemos que, Dios es un Noble Director de Teatro Planetario, si le pedimos que nos de otro papel Él lo hará sin dudar. Luego viene otro drama: ¿Nos quedamos con el drama que tenemos o aceptamos aquel que pedimos? ¿Será aquel drama mejor que este? Ciertamente no será ni mejor, ni peor. Drama es drama, pero, para nosotros, quizá, otro drama puede ser peor.
Es necesario aprender a comprender cuando llega el punto en que nos hemos quedado en el personaje y hemos olvidado que somos actores universales conectados a Dios. No somos esta carne corruptible que tarde o temprano dejará de existir, somos Esencia Pura de Energía.
Así que cuando pensemos que nuestro drama personal nos ahogue, recordemos que esa “situación, realidad” la hemos escogido nosotros. El Padre, El Altísimo, armó junto a nosotros esta gran función teatral universal y, lo más importante, fuimos nosotros quienes escogimos interpretar el papel que ahora interpretamos. ¡Y eso está perfecto, pero nos falta retomar ese 20% que nos cuida! ¡Ese 20% que es la consciencia, nuestra consciencia!
Por otro lado, muchas veces nos preguntamos: ¿Cuál es mi aprendizaje? Y por mucho que nos esforzamos no encontramos la respuesta. ¿Pero cómo la vamos a encontrar si buscamos esa respuesta como el humano enajenado que interpreta tal drama?
La respuesta vendrá cuando encontremos en nuestro corazón ese 20% que representa nuestra consciencia. Ojo. Nuestra esencia es tan misericordiosa que no nos pide mucho: Sólo un 20%. ¿Por qué es tan difícil? Porque lo hacemos desde el drama, desde el humano afectado, desde el humano interesado, desde el humano egoísta, desde el humano falso, desde el humano falto de amor, desde el humano prepotente, desde el humano vanidoso, desde el humano acaparador, desde el humano…, etc.
¿Cómo hacer para encontrar ese 20% dentro de nuestros corazones? Podría aquí enumerar una lista pero eso solo nos convertiría en una especie de máquina que realizaría tales o cuales acciones, prácticas meditativas, respiraciones y para de contar, que además, tarde o temprano abandonaríamos, como hace el humano común: Practica algo por un tiempo y luego lo abandona. Difícilmente tiene perseverancia porque sencillamente le falta mucha claridad.
La respuesta llegará cuando la Pureza y Honestidad toquen nuestros corazones. Cuando no pretendamos engañar a un semejante. Cuando nuestros Pensamientos sean Uno con nuestro Verbo y con nuestro Actuar en el Amor y Humildad. Pensamiento-Palabra-Acción-Humildad dirigido por el amor.
La respuesta llegará cuando nuestras almas se unan por el sentir de la consciencia, no por el sentir del ego intelectual. Cuando entre nuestras acciones exista la pureza. Cuando seamos capaces de que el mundo entero escuche nuestros pensamientos y no temamos por eso.
ESA CONSCIENCIA DEL 20% LLEGARÁ A NOSOTROS CUANDO NUESTROS PENSAMIENTOS MÁS INTERNOS ESTÉN CONECTADOS A UN GRAN MICRÓFONO PARA QUE LA GALAXIA ENTERA LOS OIGA, Y NOSOTROS LANCEMOS NUESTRAS MIRADAS PURAS HACIA LOS CUATRO VIENTOS DE TODAS LAS ETERNIDADES CON AMOR.
Si crees poder hacer esto, La Iluminación llegará a ti en este instante. Si no es así, entonces tienes mucho camino que recorrer hacia la consciencia.
Con Amor Eterno
Desde Siempre y por Siempre
En Todo Nivel y Tiempo
Y Con Gratitud Eterna
FOREDELK ULISES SANTAMARÍA
Creador del TEMPE CUME
NOTA: Si va a sacar copia de estos mensajes, sugerimos que lo haga junto a la consecutiva información:
En 1995, Ulises Santamaría queda paralítico, motivado a estrangulamiento de una hernia discal después de levantar gran cantidad de peso. Desde ese momento comenzó a vivir una verdadera odisea, donde a través de experiencias personales muy intensas y conectado con su Parte Interna, logró caminar sin operarse ante el asombro de las personas que lo rodeaban y así creó el Arte Sanador TEMPE CUME.
Luego creó la Terapia ENVÓKER, la Psicoterapia RAE y el Drenaje ENDHORVI, que también son Técnicas y Terapias de Sanación acordes a la vibración actual del Planeta. Es por eso que la misión de Ulises consiste en difundirlas al mundo entero, por tal motivo, actualmente está formando instructores de las mismas.
Es autor de los libros de autoayuda: 1.- El Maestro Avioletado. 2.- El éxito radica en el cambio de Consciencia. 3.- El Maestro Interno. 4.- TEMPE CUME. 5.- y El Amanecer hasta el momento.
Actualmente Conduce y Produce el programa de televisión “TEMPE CUME”, el cual se transmite en Tres (03) canales casi simultáneamente: CMT Televisión, canal 51 de Caracas. Otro en la zona central de Venezuela (TIC TV) y, el otro es ATEL (Americana de Televisión), único canal satelital de televisión por cable de Venezuela. Esta señal llega a países como España, México, USA, Argentina, Brasil, Perú, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia, entre otros.
www.tempecume.com.ve ulises@tempecume.com.ve
tempecume@cantv.net Telfs. 0414 433.5923
1 comentario:
Estimado Ulises, leo con agrado tus apreciaciones, sin embargo, al llegar al final me encuentro con la nota sobre información anexa para reproducción que me impresiona representativa de los dramas que describes.......me pregunto: para que se sugiere difundir con todos esos detalles ? qué importa que AT sea el único canal satelital de tv por cable en Vzla ', por citar un ejemplo, eso me impresiona contradictorio con lo que expones en la nota previa.
Gracias por tu aporte al equilibrio del a humanidad.
Atte
Yanetty Cañizales
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